miércoles, 6 de diciembre de 2017

La Paciencia en la Oración

Por Carlos Alvarado

Existe un aspecto muy importante de la oración que muchos cristianos tienen problemas para aceptar y/o practicar y esto es esperar en Dios o la paciencia.

Esperar en Dios significa que estamos preparados para pacientemente anticipar que recibiremos contestación y dirección de Dios en el tiempo que Él determine. El esperar en Dios puede llevarnos a un estado en el que tenemos la expectativa y confianza en Dios y en el cual llegamos a la realización de la falta de fiabilidad en nuestro propio juicio.

El esperar en Dios es algo que claramente es enseñado y mandado al pueblo de Dios a través de las escrituras.

Salmos 27:14 (RVC)
14 ¡Espera en el Señor! ¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento! ¡Sí, espera en el Señor!

Salmos 37:7; 34 (RVC)
7 Guarda silencio ante el Señor, y espera en él; no te alteres por los que prosperan en su camino, ni por los que practican la maldad. 34 Tú espera en el Señor, y sigue su camino, y él te exaltará, y heredarás la tierra; y cuando los pecadores sean destruidos, tú estarás allí para verlo.

Salmos 123:2 (RVC)
2 Nuestros ojos están puestos en ti, Señor y Dios nuestro, como los ojos de los siervos y las siervas que miran atentos a sus amos y sus amas; ¡esperamos que nos muestres tu bondad!

Entonces el esperar en Dios tiene sus beneficios. Cuando ponemos nuestra esperanza en Dios podemos estar seguros que algo bueno va pasar. ¿Y a propósito se han dado cuenta de que la palabra espera se encuentra en las primeras tres sílabas de la palabra esperanza?

Esperar en Dios no es esperar en el sentido en el que los incrédulos esperan algo, o sea, vamos a ver si esto pasa; esperar en Dios nos da la certeza de que lo que estamos pidiendo va a pasar, solo tenemos que esperar que Él (Dios) determine cuando sea el tiempo apropiado, correcto, exacto para que pase. Pero es seguro que va a pasar.

Esta espera en Dios que a menudo resulta difícil de practicar es algo muy provechoso para nosotros como cristianos porque es durante esta espera en Dios, que Él desarrolla en nosotros uno de los atributos que más necesitamos en esta tierra que es la paciencia.

También en el Nuevo Testamento somos llamados a desarrollar la paciencia que necesitaremos para esperar confiadamente que Dios cumpla Su promesa de vida eterna a quienes han creído en Su Hijo Jesucristo.

Hebreos 10:35-36 (RVC)
35 Por lo tanto, no pierdan la confianza, que lleva consigo una gran recompensa. 36 Lo que ustedes necesitan es tener paciencia; para que, una vez que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido darnos.

Santiago 5:7-8 (RVC)
7 Pero ustedes, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Fíjense en el labrador, cómo espera el preciado fruto de la tierra, y cómo aguarda con paciencia a que lleguen las lluvias tempranas y tardías. 8 También ustedes, tengan paciencia y manténganse firmes, que ya está cerca la venida del Señor.

Aquí Santiago nos exhorta a que, así como el labrador siembra la semilla en la tierra y luego espera pacientemente que surja el fruto producido por esa semilla así debemos mantenernos firmes en esperar el cumplimiento de la promesa de Dios.

2 Pedro 1:5-7 (RVC)
5 Por eso, ustedes deben esforzarse por añadir virtud a su fe, conocimiento a la virtud, 6 dominio propio al conocimiento; paciencia al dominio propio, piedad a la paciencia, 7 afecto fraternal a la piedad, y amor al afecto fraternal.

Pedro nos exhorta a que agreguemos el elemento de la paciencia a nuestra fe porque la fe consiste precisamente en esperar a, y en Dios para todo; viendo Su respuesta como algo seguro aun cuando todavía no la vemos…

Hebreos 11:1 (RVC)
1 Ahora bien, tener fe es estar seguro de lo que se espera; es estar convencido de lo que no se ve.

Por Último, Pablo nos recuerda a través de su carta a los Romanos que cuando nuestra paciencia y esperanza están puestas en Dios, no seremos defraudados, o avergonzados dice la Versión Reina Valera 1960.

Romanos 5:3-5 (RVC)
3 Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en los sufrimientos, porque sabemos que los sufrimientos producen resistencia (La palabra griega usada aquí también puede ser traducida paciencia), 4 la resistencia (Paciencia) produce un carácter aprobado, y el carácter aprobado produce esperanza. 5 Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

Por lo tanto, nunca debemos dudar o desesperarnos mientras esperamos en Dios. Debemos esperar creyendo que lo que Él nos ha prometido se llevará a cabo y que lo que le hemos pedido en oración según Su voluntad nos será dado porque Él así lo ha prometido.

Salmo 42:5 y 11 (RVC)
5 ¿Por qué te desanimas, alma mía? ¿Por qué te inquietas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún debo alabarlo. ¡Él es mi Dios! ¡Él es mi salvador!

Que Dios les bendiga y hasta la próxima.

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lunes, 13 de noviembre de 2017

Insistencia en la Oración

Por Carlos Alvarado

La oración es una de las cosas más importantes en la vida del cristiano. Esta es la forma en la que Dios ha determinado que podemos comunicarnos con Él para pedirle dirección, protección, presentarle nuestras necesidades e interceder los unos por los otros.

Además de ser llamados a velar y orar, los cristianos somos llamados a orar con insistencia. Yo creo que para que nuestra vida de oración pueda ser eficaz debe ser una vida de oración insistente.

Insistencia quiere decir mantener una firme y obstinada continuación de una acción a pesar de las dificultades y la oposición.

Obstinado quiere decir tercamente seguir un propósito, o acción a pesar de la razón, argumentos o persuasión.

Siempre va a ver oposición a que nos entreguemos por completo a la oración. Oposición de nuestra carne, satanás, y el pecado. La oración es una de las disciplinas espirituales más difíciles a las que tenemos que someter a nuestra carne. A la carne no le gusta estar quieta en la presencia de Dios. Tenemos que morir a nosotros mismos y pedir a Dios el poder del Espíritu Santo para poder lograrlo.   

Una de las cosas que descubrimos cuando comenzamos a buscar a Dios en oración es que a menudo las respuestas a nuestras oraciones no vienen inmediatamente.  

Por eso se nos tiene que recordar que debemos orar con celo, pasión e intención al Señor hasta que Él nos revele Su voluntad y decida darnos lo que pedimos; y esto a menudo requiere de paciencia, determinación y la voluntad de luchar con Dios para poder obtener el fin que deseamos.

Los principios de la Insistencia en la Oración
La oración debe ser presentada con paciencia y perseverancia. Debemos estar dispuestos a esperar en Dios para que Él nos conceda lo que pedimos cuando Él determine que es el tiempo correcto y mientras Él no nos responda con un no determinante debemos perseverar en ella.

En el Salmo 40:1-3 

1 Yo puse mi esperanza en el Señor, y él inclinó su oído y escuchó mi clamor; 2 me sacó del hoyo de la desesperación, me rescató del cieno pantanoso, y plantó mis pies sobre una roca; ¡me hizo caminar con paso firme! 3 Puso en mis labios un nuevo canto, un canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos vieron esto y temieron, y pusieron su esperanza en el Señor.

Salmo 88:1-2 

1 Señor, Dios de mi salvación, delante de ti clamo noche y día. 2 Permite que mi oración llegue a tu presencia; ¡inclina tu oído a mi clamor!

1 Crónicas 16:11

11 ¡Busquen el poder del Señor! ¡Busquen siempre a Dios!
En estos tres pasajes somos exhortados a clamar a Dios de día y noche; a buscar Su poder siempre y a poner toda nuestra esperanza en Dios sabiendo que a Su tiempo Él nos responderá y tendremos un testimonio más de Su fidelidad que compartir con los demás que los llevará a poner su confianza en Él también.

Jesucristo enseñó a Sus discípulos a orar con insistencia

En Lucas 18:1-8 se no dice:

1 Además, Jesús les contó una parábola en cuanto a la necesidad de orar siempre y de no desanimarse. 2 Les dijo: «En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a nadie. 3 En esa misma ciudad había también una viuda, la cual acudía a ese juez y le pedía: “Hazme justicia contra mi adversario.” 4 Pasó algún tiempo, y el juez no quiso atenderla, pero después se puso a pensar: “Aunque no temo a Dios ni respeto a nadie, 5 esta viuda me molesta tanto que voy a hacerle justicia, no sea que siga viniendo y me agote la paciencia.”» 6 Dijo entonces el Señor: «Presten atención a lo que dijo el juez injusto. 7 ¿Acaso Dios no les hará justicia a sus elegidos, que día y noche claman a él? ¿Se tardará en responderles? 8 Yo les digo que sin tardanza les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?»

Noten por favor que en este pasaje El Señor nos dice que Él mide la fe por nuestra determinación de mantenernos en oración clamando a él. Cuando Él vuelva a la tierra, desea encontrar a Su pueblo en una actitud de oración.

En Lucas 11:5-10 El Señor nos recuerda una vez mas acerca de la importancia de mantenernos en oración y no desmallar o desanimarnos.

5También les dijo: «¿Quién de ustedes, que tenga un amigo, va a verlo a medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío ha venido a visitarme, y no tengo nada que ofrecerle”? 7 Aquél responderá desde adentro y le dirá: “No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mis niños están en la cama conmigo. No puedo levantarme para dártelos.” 8 Yo les digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sí se levantará por su insistencia, y le dará todo lo que necesite. (Noten las siguientes palabras del Señor a ello y a nosotros también.) 9 Así que pidan, y se les dará. Busquen, y encontrarán. Llamen, y se les abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

La insistencia en la oración fue algo que fue ejemplificado por la Iglesia primitiva.  

En Hechos 1:12-14 leemos:
12 Entonces los apóstoles volvieron a Jerusalén desde el monte del Olivar, que dista de Jerusalén poco más de un kilómetro. 13 Cuando llegaron a Jerusalén, subieron al aposento alto, donde se hallaban Pedro, Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, el hermano de Jacobo. 14 Todos ellos oraban y rogaban a Dios continuamente, en unión de las mujeres, de María la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Es necesario señalar que todos los nombres mencionados aquí son los de los que eran considerados lideres entre los discípulos de Jesús; lo que nos dice que como lideres en la iglesia si es que los somos, y en nuestro hogar en donde todos y todas lo somos, debemos modelar y no descuidar nuestra vida de oración. 

En Hechos 2:42 Se nos vuelve a decir que:

41 Fue así como los que recibieron su palabra fueron bautizados, y ese día se añadieron como tres mil personas, 42 las cuales se mantenían fieles a las enseñanzas de los apóstoles y en el mutuo compañerismo, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Por último, Pablo exhorta a la Iglesia a que practiquen la insistencia en la oración.  

A los efesios les escribe en Efesios 6:14-19 

14 Por tanto, manténganse firmes y fajados con el cinturón de la verdad, revestidos con la coraza de justicia, 15 y con los pies calzados con la disposición de predicar el evangelio de la paz.16 Además de todo esto, protéjanse con el escudo de la fe, para que puedan apagar todas las flechas incendiarias del maligno. 17 Cúbranse con el casco de la salvación, y esgriman la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. (Sin duda todas estas cosas mencionadas son de suma importancia para el cristiano, pero sigamos leyendo...) 18 Oren en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y manténganse atentos, siempre orando por todos los santos. 19 Oren también por mí, para que cuando hable me sea dado el don de la palabra y dé a conocer sin temor el misterio del evangelio,

¿Queremos Iglesias en donde los pastores prediquen fielmente La Palabra de Dios de tal manera que pueda tener un impacto sobre nuestras vidas, las vidas de nuestras familias, sobre nuestras ciudades, estados y país? Debemos perseverar con insistencia en la oración.  

En Romanos 12:12 Pablo nos exhorta con estas palabras:

12 Gocémonos en la esperanza, soportemos el sufrimiento, seamos constantes en la oración.

En 1 Tesalonicenses 5:17 Pablo lo dice de esta manera:

17 Oren sin cesar.

Es mi oración que esta meditación nos lleve a querer pasar mas tiempo a solas y como iglesia con Nuestro Padre celestial orando a Él.

Mateo 7:7-11

7 »Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, encuentra, y al que llama, se le abre. 9 ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? 11 Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan!

Que Dios les bendiga y hasta la próxima. 

viernes, 6 de octubre de 2017

Vino a Salvar, No a Destruir

Autor: Pastor Phil Magnan Traducido al Español por Carlos Alvarado

Es importante que nos cuidemos de nuestras propias causas Justas que pudieran estar vacías de tanto compasión como redención. Desafortunadamente las fallas de los demás pueden ser blancos blandos para elevar nuestro propio sentido de superioridad, mientras nos olvidamos de nuestros propios pecados pasados.

A menudo el daño pecaminoso, divisivo y enjuiciador, hecho en el nombre de Cristo puede ser más que aquello que fue una falla personal o pecado de uno de sus miembros.

El vestirse de humildad, tener un corazón tierno, ser lentos para hablar y evitar hipocresía y chismes, serán reguladores eficaces contra este tipo de auto justicias que llevan a las cacerías de brujas y cruzadas.

Lo que verdaderamente me asusta es que lo que pudiera parecer que es hecho en el nombre de Cristo terminará siendo algo que queda más en línea con el gran acusador de los hermanos, que odia las almas preciosas y quiere negar que cualquiera puede encontrar perdón y transformación a través de Jesús.

Todos somos susceptibles a caer en estas trampas. Pero aquel que está verdaderamente cerca de Cristo se resistirá siempre y reflexionará antes de tirar piedras hacia los demás. Cuiden sus corazones contra esa causa justa que está muy lejos del corazón de Jesús.

Lucas 9:56a " Porque el Hijo del Hombre no ha venido a quitarle la vida a nadie, sino a salvársela.”

Juan 10:10 " El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Que Dios les bendiga y hasta la próxima.

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jueves, 5 de octubre de 2017

Por La Fe Rajab...

Josué 2:1-24

A menudo cuando venimos al Señor o volvemos a los caminos del Señor, las pruebas no se hacen esperar.

Así estaban los hijos de Israel. Apenas iban a cruzar el Río Jordán para tomar le tierra que habían estado esperando recibir durante 400 años y su primera prueba los estaba esperando en la ciudad de Jericó.

Esta ciudad era impresionante e iba a poner a prueba si de verdad le creerían a Dios e iban a confiar en que Él estaría con ellos y si se mostrarían esforzados y valientes y si iban a obedecer Su Palabra.

El capítulo 2 comienza con estas palabras:

1 Desde Sitín, Josué hijo de Nun envió en secreto a dos espías, y les dijo: «Vayan y hagan un reconocimiento de esas tierras, y de la ciudad de Jericó.» Ellos fueron y entraron en casa de una ramera, de nombre Rajab, y allí pasaron la noche.

Aquí se nos presenta a un nuevo personaje en esta historia y es una mujer que la Biblia describe como una ramera o prostituta como la llamaríamos hoy. La razón por la cual ella tiene esta profesión no se nos dice, pero en realidad la razón por las que las personas caen en el pecado que caen, no es de importancia para Dios.

Lo que sí es de importancia para Dios es que como pecadores necesitamos Su perdón y en su gran misericordia Él, nos presenta con la oportunidad de arrepentirnos y creer en Su Hijo Jesús para recibir ese perdón.

La historia de Rajab es una de las más inspiradoras en la Biblia. Sus acciones a favor de los espías Israelitas dentro del territorio enemigo demostraron que ella creyó en el Dios de Israel y su fe es alabada en el Nuevo testamento. Por ejemplo leemos en:                              
Hebreos 11:31 (El Salón de la Fama de la Fe) 31 Por la fe, la ramera Rajab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías.
          
Santiago 2:14-26 (Se usa como ejemplo de que nuestras obras son manifestación de nuestra fe o sea que comprueban que nuestra fe es una fe viva.) 14 Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que se tiene fe, si no se tienen obras? ¿Acaso esa fe puede salvar? 15 Si un hermano o una hermana están desnudos, y no tienen el alimento necesario para cada día, 16 y alguno de ustedes les dice: «Vayan tranquilos; abríguense y coman hasta quedar satisfechos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve eso? 17 Lo mismo sucede con la fe: si no tiene obras, está muerta. 18 Pero alguien podría decir: «Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.» 19 Tú crees que Dios es uno, y haces bien. ¡Pues también los demonios lo creen, y tiemblan! 20 ¡No seas tonto! ¿Quieres pruebas de que la fe sin obras es muerta? 21 ¿Acaso nuestro padre Abrahán no fue justificado por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe de Abrahán actuó juntamente con sus obras, y que su fe se perfeccionó por las obras? 23 Y se cumplió la Escritura que dice: «Abrahán creyó a Dios, y eso le fue contado por justicia», por lo que fue llamado «amigo de Dios». 24 Como pueden ver, podemos ser justificados por las obras, y no solamente por la fe. 25 Lo mismo sucedió con Rajab, la prostituta. ¿Acaso no fue justificada por las obras, cuando hospedó a los mensajeros y los ayudó a escapar por otro camino? 26 Pues, así como el cuerpo está muerto si no tiene espíritu, también la fe está muerta si no tiene obras.

Rajab entonces es un personaje que nos enseña que, si nuestra fe es una fe verdadera, irá acompañada de obras que la presentan como tal. No para obtener nuestra salvación, sino porque ya somos salvos.

2 Pero alguien los vio, y fue a darle aviso al rey. Le dijo: «Debes saber que unos israelitas han llegado esta noche para espiar nuestra tierra.» 3 Entonces el rey mandó a decir a Rajab: «Saca a los hombres que han llegado a tu casa, pues han venido a espiar nuestras tierras.» 4 Pero ella había escondido ya a los dos hombres, y respondió: «Es verdad que unos hombres vinieron a mi casa, pero no me enteré de dónde eran. 5 Como ya era de noche, esos hombres salieron cuando ya se iba a cerrar la puerta de la ciudad, y no sé a dónde se fueron. Si van tras ellos, tal vez los alcancen.» 6 Pero ella les había dicho a los espías que subieran a la azotea, y los había escondido entre los manojos de lino que allí había. 7 Sus perseguidores se fueron por el camino del Jordán, hasta los vados, y en cuanto salieron de la ciudad cerraron la puerta.

Aquí llegamos a donde mucha gente trata de señalar que Rajab mintió y Dios la bendijo, por lo tanto, no es importante para Dios si mentimos o no. Pero ¡no es así! Eso es una falsedad. Dios no bendijo a Rajab porque mintió, Dios bendijo a Rajab por Su fe.

La mentira que Rajab dijo la dijo antes de expresar que ella creía que el Dios de Israel era el dios verdadero.  

Decir que Dios la bendijo por mentir sería como decir que, si alguien viene a la iglesia ebrio, o con la novia en vez de con su esposa y escucha el mensaje y se arrepiente y cree,  Dios lo salvó por su borrachera o por su adulterio. Eso es ridículo.

Dios lo salvó porque el individuo fue convencido por el Espíritu Santo de que su comportamiento era pecaminoso y se arrepintió y creyó en Jesús como Señor y Salvador.

Ahora, si ese arrepentimiento fue genuino y en verdad creyó, va a tomar medidas para poner resguardos en su vida que lo alejen del pecado en el que estaba viviendo.

La fe de Rajab, se manifestó en que les dijo a los espías lo que ella había oído acerca de lo que Dios había hecho por el pueblo de Israel, y en que les creyó a ellos que si ponía el cordel rojo en su ventana ella y su familia serian salvos.  

8 Antes de que los espías se durmieran, la mujer subió a la azotea y les dijo: 9 «Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra. Todos los habitantes del país les tienen miedo. Por causa de ustedes están tan atemorizados, que su ánimo está por los suelos.

A través de las escrituras podemos ver que esto había estado sucediendo con los pueblos por donde irían pasando los hijos de Israel desde que salieron de Egipto.

Éxodo 23:27 (RVC)  27 Haré que mi terror te preceda, y que en todo pueblo donde entres su gente tiemble delante de ti, y que todos tus enemigos se dobleguen ante ti.

Deuteronomio 2:24-25 (RVC) 25 Este día comenzaré a sembrar ante ti el temor y el espanto entre los pueblos bajo el cielo. Ellos oirán hablar de ti, y ante ti temblarán y se llenarán de angustia.”

¿Pero cómo fue que los Israelitas se dieron cuenta de que esto era cierto? Solo cuando dieron el paso de fe para creer que lo que Dios les estaba diciendo era cierto y se aventaron al ruedo.

En el Nuevo Testamento se nos dice muy claramente que Dios está preparado para hacer grandes y poderosos cosas para, por y en los que le aman y claro que para amarlo se tiene primero que creer que Él existe y que es galardonador de quienes lo buscan. 
  
1 Corintios 2:9 (RVC) 9 Como está escrito: «Las cosas que ningún ojo vio, ni ningún oído escuchó, Ni han penetrado en el corazón del hombre, Son las que Dios ha preparado para los que lo aman.»

Rajab sigue hablando de lo que Dios había hecho por los Israelitas y confirmando en los oídos de estos dos espías que lo que el Señor les había prometido, les había cumplido.

10 Sabemos que, cuando ustedes salieron de Egipto, el Señor hizo que el Mar Rojo se secara al paso de ustedes. También sabemos lo que ustedes hicieron con Sijón y Og, los dos reyes amorreos al otro lado del Jordán, a quienes ustedes destruyeron. (Ex 14:21 y Nm 21.21-35) 11 Cuando lo supimos, nuestro ánimo decayó. Por culpa de ustedes, ya no les queda ánimo a nuestros hombres, pues el Señor es Dios en los cielos y en la tierra. 12 Por eso les ruego que me juren por el Señor, que, así como yo he tenido misericordia de ustedes, también ustedes la tengan con la casa de mi padre. Pero deben darme una señal segura 13 de que la vida de mi padre y de mi madre, de mis hermanos y hermanas, y de todo lo que es de ellos, serán libradas de la muerte.»

Y hora ella también al ver que todo lo que ha oído acerca de cómo Dios ha estado con el pueblo de Israel es cierto, su fe está siendo estimulada, pide por su vida y no solo la de ella sino también la de toda su familia.

Ahora ellos le van dar otra cosa que hacer que va a comprobar que su fe es real.

14 Ellos le respondieron: «Con nuestra vida respondemos por la vida de ustedes. Si ustedes no nos denuncian, puedes estar segura de que, cuando el Señor nos haya dado la tierra, tendremos misericordia de ti.» 15 Entonces, con una cuerda, ella los descolgó por la ventana, porque la casa en la que vivía estaba pegada a la muralla de la ciudad. 16 Luego les dijo: «Váyanse al monte, para que sus perseguidores no los encuentren. Escóndanse allí unos tres días, hasta que ellos regresen; después, podrán irse por donde vinieron.» 17 Ellos le dijeron: «Nosotros te hemos hecho un juramento, y lo vamos a cumplir. Así quedaremos libres de culpa. 18 Pero tú debes atar este cordón rojo en la ventana por donde nos descolgaste. Eso nos servirá de señal cuando entremos a la ciudad. Reúne en tu casa a toda tu familia, es decir, a tu padre y a tu madre, y a todos tus hermanos y parientes.

El hecho de que ponga el cordón rojo muestra que tiene fe en que lo que le están diciendo es cierto. Y ellos cumplirán su promesa.

19 Todos los que estén contigo dentro de esta casa, estarán a salvo. Si algo les pasa, nosotros cargaremos con la culpa de su muerte. Pero todo el que salga de las puertas de tu casa, será culpable de su propia muerte, y nosotros no cargaremos con la culpa.

Esta es una bella imagen de lo que Dios promete y garantiza para aquellos que hemos creído que la Sangre de Cristo nos limpia de nuestro pecado. Mientras nos mantengamos bajo el manantial que limpia todo mal, estaremos completamente seguros de nuestra salvación. 

Los espías siguen diciéndole a Rajab...
 
20 Si tú nos denuncias, quedaremos libres del juramento que nos has obligado a hacerte.» 21 Y ella respondió: «Hágase todo tal y como lo han dicho.» Luego los despidió, y en cuanto se fueron ella ató el cordón rojo a la ventana.

Allí esta claramente manifestada su fe. La misma fe manifestada por Moisés cuando celebró la primera pascua.

Hebreos 11:28 (RVC) 28 Por la fe, celebró la pascua y el rociamiento de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no llegará a tocarlos.

La misma fe que debemos manifestar nosotros en el poder limpiador de la sangre de nuestro Cordero Pascual Jesucristo.

1 Pedro 1:1-2 (RVC)
1 Yo, Pedro, apóstol de Jesucristo, saludo a los que se hallan expatriados y dispersos en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, y que fueron elegidos, 2 según el propósito de Dios Padre y mediante la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser limpiados con su sangre. Que la gracia y la paz les sean multiplicadas.
22 Los espías se fueron al monte, y allí estuvieron tres días, hasta que sus perseguidores, que los anduvieron buscando por todo el camino, regresaron porque no los encontraron. 23 Los dos hombres salieron del monte, cruzaron el río, y se fueron a ver a Josué hijo de Nun para contarle todo lo que les había sucedido. 24 Le dijeron: «El Señor ha puesto esta tierra en nuestras manos. Por causa nuestra, todos los habitantes del país han perdido el ánimo.»

El testimonio de Rajab, les confirmó que lo que Dios les había dicho era cierto y que pasaría tal y como Él lo había declarado. 

De nuevo dos espías vienen con un buen reporte a los hijos de Israel, ahora solo queda ver si ellos van a creer por fe lo que estos espías les están diciendo o si como sus padres van a estar llenos de incredulidad y van a tener que morir en el desierto también.

De la misma manera, nosotros debemos creer a Dios cuando nos dice en Su Palabra que la muerte de Jesucristo en la cruz se llevó a cabo para justificarnos y reconciliarnos por Su Sangre con el Padre.

Romanos 5:6-11 (RVC)
6 Porque a su debido tiempo, cuando aún éramos débiles, Cristo murió por los pecadores. 7 Es difícil que alguien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. 8 Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Con mucha más razón, ahora que ya hemos sido justificados en su sangre, seremos salvados del castigo por medio de él. 10 Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida. 11 Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

Y de la misma manera que la fe de Rajab se manifestó en sus obras, nuestra fe será manifestada en nuestra obediencia y en nuestra santa manera de vivir después de haber sido rescatados del pecado por la sangre preciosa de Cristo.

1 Pedro 1:13-21 (RVC) 13 Por lo tanto, preparen su mente para la acción, estén atentos y pongan toda su esperanza en la gracia que recibirán cuando Jesucristo sea manifestado. 14 Pórtense como hijos obedientes, y no sigan los dictados de sus anteriores malos deseos, de cuando vivían en la ignorancia. 15 Al contrario, vivan una vida completamente santa, porque santo es aquel que los ha llamado. 16 Escrito está: «Sean santos, porque yo soy santo.» 17 Si ustedes llaman «Padre» a aquel que al juzgar se fija en lo que se ha hecho, y no en quién lo hizo, vivan el resto de sus vidas en el temor de Dios. 18 Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cual heredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro y la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, sin mancha y sin contaminación, como la de un cordero, 20 que ya había sido destinado desde antes de que Dios creara el mundo, pero que se manifestó en estos últimos tiempos por amor a ustedes. 21 Por él ustedes creen en Dios, que fue quien lo resucitó de los muertos y lo ha glorificado, para que ustedes tengan puesta su fe y su esperanza en Dios.

Que Dios los bendiga y hasta la próxima.


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lunes, 25 de septiembre de 2017

El Regreso del Rey

2 Samuel 19:1-10

Este es el resumen de nuestro estudio en 2 Samuel 19:1-10. En esta porción de las escrituras vemos a un David que estaba de luto, a un hombre abrumado por la tristeza de haber perdido a su hijo amada Absalón.

En los dos primeros versículos del capítulo 19 de 2 Samuel leemos:
1 Joab se enteró de que el rey lloraba la muerte de Absalón y le guardaba luto, 2 y de que la victoria de ese día se había convertido en día de luto para el pueblo, pues todos sabían que el rey sufría mucho por la muerte de su hijo.

Lo que debería de haber sido un día de alegría y celebración por la victoria del ejército de David, por la tristeza que David estaba exhibiendo, se volvió en un día de luto.  Sus soldados no podían gozarse en la victoria sobre el enemigo. No podían sentirse orgullosos de lo que habían logrado. Joab se dio cuenta de lo que estaba pasando.

3 También se enteró de que el ejército que regresaba entró en la ciudad en completo silencio y a escondidas, como los que avergonzados huyen de la batalla, 4 mientras el rey se cubría el rostro y clamaba: «¡Hijo mío, Absalón! ¡Hijo mío, hijo mío!»

De nuevo, cuando lo ejércitos volvían victoriosos a la ciudad de donde había salido se recibían con desfiles y alegría. Eran vitoreados por los habitantes de la ciudad a donde volvían, pero en este caso, los soldados de David tuvieron que entrar a Jerusalén a escondidas como si ellos hubieran sido los vencidos.

Esto no era bueno para el ánimo del ejército. David estaba en una situación difícil. Por un lado, como padre, su hijo amado había muerto en la batalla, … Las razones en realidad no importaban. Por el otro como rey tenía que mostrarse agradecido y alegre por los soldados leales y sacrificados que habían arriesgado sus propias vidas por ir a pelear en su nombre por la gloria de Dios, de Israel y para defender su reino. 

Pero por la actitud que David estaba mostrando se sintieron mal por la victoria porque David estaba abrumado con un excesivo dolor por su hijo.

Este no es el David que se nos da a conocer a través de las escrituras. Esta no era la primera vez que David perdía un hijo y vimos la reacción que tuvo cuando perdió a su bebe. Recordemos lo que paso en esa ocasión. El bebe de David y Betsabé había enfermado y David hizo lo que cualquier Padre creyente en Dios haría. 

2 Samuel 12:16-24ª (RVC) 16 David le rogó al Señor por la salud de su hijo, y ayunaba y se pasaba la noche acostado en el suelo. 17 Los ancianos que vivían en su palacio iban a verlo y trataban de levantarlo del suelo, pero David se negaba a levantarse, y tampoco quería comer. 18 Siete días después, el niño murió, y sus sirvientes temían decírselo, pues decían: «Si cuando el niño vivía, el rey no quería escucharnos, con más razón se afligirá si le decimos que el niño ya murió.» 19 Pero cuando David los vio hablar entre sí, se dio cuenta de que el niño ya había muerto, así que les preguntó: «¿Ya ha muerto el niño?» Aquellos le respondieron: «Sí, señor; ya ha muerto.» 20 Entonces David se levantó del suelo, y se bañó y se perfumó, y se puso ropa limpia; luego fue a la casa del Señor, y lo adoró. Después regresó a su casa y pidió de comer, y comió. 21 Los sirvientes le preguntaron: «¿Qué es lo que haces? Cuando el niño aún vivía, estuviste ayunando y orando, pero ahora que ha muerto, ¡te levantas y pides de comer!» 22 Y David les dijo: «Cuando el niño aún vivía, yo ayunaba y lloraba, y decía: “Tal vez el Señor se compadezca de mí, y deje vivir al niño.” 23 Pero ahora que el niño ha muerto, ¿de qué me sirve ayunar? ¿Acaso podría yo devolverle la vida? Yo puedo ir a donde él está, pero él ya no volverá conmigo.» 24 Y David fue y consoló a Betsabé, su mujer, …

Como seres humanos que somos es natural y necesario que sintamos un profundo dolor ante la muerte de nuestros seres amados.  Pero como cristianos debemos de tener cuidado que no vayamos a caer en lo que se puede describir como un duelo excesivo, por nuestro propio bien y por el bien de quienes aún nos necesitan para que los consolemos y ayudemos a pasar por este tiempo de dolor y angustia.

Algunos Cristianos en tiempos de muerte o en tragedias se lamentan como aquellos que no tienen esperanza en Dios y eso está mal. No estamos hablando de sentir dolor y duelo y llorar por la pérdida de un ser amado, eso es natural, sino de permitirnos perdernos totalmente en el dolor que se nos olvida que quedan aquí en la tierra quienes nos necesitan y a quienes demos amar y consolar y fortalecer.   

La Biblia a través de la pluma de Pablo advierte a los cristianos acerca de esto. Los tesalonicenses estaban preocupados por los que estaban muriendo entre ellos antes de la segunda venida de Jesucristo e inspirado por el Espíritu Santo Pablo les escribe…

1 de Tesalonicenses 4:13-18 (RVC) 13 Hermanos, no queremos que ustedes se queden sin saber lo que pasará con los que ya han muerto, ni que se pongan tristes, como los que no tienen esperanza. 14 Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios levantará con Jesús a los que murieron en él. 15 Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron, 16 sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre. 18 Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.    

5 Entonces Joab se dirigió al palacio, y le dijo al rey: «Hoy has cubierto de vergüenza a todos tus siervos, los cuales han luchado por salvarte la vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la de tus mujeres y concubinas. 6 Con tus lamentos nos demuestras que amas a los que te aborrecen, y aborreces a los que te aman. Con tus lamentos nos das a entender que ninguno de nosotros te importa nada, y que, si Absalón estuviera vivo y nosotros muertos, tú estarías feliz.

Ahora, estoy seguro de que esto no era lo que estaba en el corazón de David, pero esto es lo que su comportamiento estaba diciendo a sus hombres, asi que Joab le da un consejo muy sabio a David.  

7 Levántate ahora mismo y ve a hablar con los hombres que te han sido fieles. Agradéceles su esfuerzo. Te juro que, si no lo haces, esta misma noche no quedará un solo hombre que te apoye. ¡Y eso será peor que todos los males que te hayan ocurrido desde tu juventud hasta la fecha!»

Necesitas levantarte y animar a quienes quedan vivos o se te van a rebelar y te dejarán y no volverán a estar allí para ti como lo han estado hasta ahora. Y David recibió y actuó de acuerdo con el consejo recibido.  

Y de nuevo vemos aquí la disponibilidad de David de recibir consejo y de ponerlo en práctica, cosa que como rey no tenía porque hacer, pero en su corazón de humildad decidió hacer en varias ocasiones.

8 El rey se levantó y fue hasta la puerta. Y cuando su ejército supo que el rey estaba sentado a las puertas de la ciudad, todos fueron a ponerse a sus órdenes. Mientras tanto, los israelitas habían huido, cada uno a su casa.

Noten la respuesta de los hombres de David al verlo de nuevo en el lugar que como rey le correspondía estar. Inmediatamente se ponen a sus órdenes y están listos una vez más para seguir su liderazgo.

Mis hermanos como cristianos tenemos que aprender a lidiar con las adversidades de esta vida agarrados de la mano de Dios, por nuestro bien y por el bien de aquellos que nos ven a nosotros para saber cómo lidiar con las adversidades en sus vidas.

De nuevo, debemos dar a nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestra familia, nuestros vecinos un ejemplo de cómo lidiar con las adversidades agarrándonos firmemente de la mano de Dios.           
       
9 Entre las tribus de Israel se suscitó una gran disputa, pues decían: «El rey que luchó contra nuestros enemigos, y que nos libró de los filisteos, ahora ha huido del país por miedo a Absalón. 10 Y Absalón, a quien habíamos consagrado como rey, ha muerto en la batalla. ¿Por qué no se pronuncian en favor de que el rey David regrese?»

Recuerden, todos habían estado de acuerdo con Absalón de que David no era apto para seguir reinando sobre ellos y decidieron ungir y consagrar a Absalón como rey, aunque David era el ungido de Dios.

Ahora que Absalón ha muerto y se acuerdan de todo lo que David había hecho por ellos y empiezan a preguntar quizás a quienes los habían convencido de que Absalón debía reinar sobre ellos ¿Por qué no se pronuncian en favor de que el rey David regrese?

Y parece ser que quienes más se oponían a su regreso eran los de su misma tribu, porque ellos recibieron a Absalón en Jerusalén con los brazos abiertos. Al saber que David ahora iba a regresar y volvería a reinar en Jerusalén los estaba llenando de temor.

Esto me recuerda a la gente que se dice ser creyente en Cristo pero que cuando se habla de su inminente regreso se llena de temor al pensar que pudiera suceder en cualquier momento.

¿Cuál puede ser la causa por la que sienten ese temor? Sera que como el pueblo de Israel ¿se han rebelado contra su rey? ¿Que no lo han honrado como deberían hacerlo? ¿Que no le han dado en su vida y corazón el lugar que El Rey merece tener?

El Señor nos advierte que debemos estar siempre listos para recibirlo porque no sabemos cuándo va a volver...
Mateo 24:42-46 42 Por tanto, estén atentos, porque no saben a qué hora va a venir su Señor. 43 Pero sepan esto, que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a venir el ladrón, se quedaría despierto y no dejaría que robaran su casa. 44 Por tanto, también ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos lo esperen. 45»¿Quién es el siervo fiel y prudente, al cual su señor deja encargado de los de su casa para que los alimente a su tiempo? 46 Bien por el siervo que, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.

Mateo 25:13 13 Estén atentos, porque ustedes no saben el día ni la hora en que el Hijo del Hombre vendrá.

Lucas 12:39-40 35» Manténganse listos, con la ropa puesta y con su lámpara encendida. 36 Sean como los siervos que están pendientes de que su señor regrese de una fiesta de bodas: en cuanto su señor llega y llama, ellos le abren enseguida. 37 ¡Dichosos los siervos a los que su señor encuentra pendientes de su regreso! De cierto les digo que se ajustará la ropa, los hará sentarse a la mesa, y él mismo vendrá a servirles. 38 Dichosos los siervos a los que su señor encuentre así, aunque llegue a la medianoche o en la madrugada. 39 Pero esto deben saber: si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, estaría pendiente y no permitiría que robaran su casa. 40 También ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando ustedes menos lo esperen.»

Lo único que puede causar ese temor es el no sentirse listo para el encuentro con El Señor.
Si seguimos los consejos de nuestro Señor Jesucristo no tendremos porque sentir temor al hablar de su inminente regreso; al contrario, podremos decir como Juan en el Apocalipsis.

Apocalipsis 22:20 (RVC) 20 El que da testimonio de estas cosas dice: «Ciertamente, vengo pronto.» Amén. ¡Ven, Señor Jesús!

Si te gustaría ver y escuchar el estudio completo sigue el enlace que se encuentra en el tab que este etiquetado "Palabras de Ánimo en Youtube" en el encabezado de este Blog.

Que Dios les bendiga y hasta la próxima.

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